¿Por qué la empresa ha de preocuparse por el desarrollo y el impacto social de su actividad?

Impacto social empresas

El sector privado es el principal motor de desarrollo económico en la sociedad, genera el 90% del empleo a nivel global y provee productos y servicios que impactan de manera definitiva en la vida de las personas. Puede fomentar un crecimiento económico más inclusivo y sostenible a través de su propia actividad empresarial, generando empleo digno, respetando los derechos humanos, creando nuevos productos y servicios que atienden mercados subatendidos y abriendo oportunidades de desarrollo para los eslabones más vulnerables de su cadena de valor.

Una empresa sana no puede subsistir en entornos con problemas; al contrario, el propio desarrollo de su entorno abre enormes posibilidades de prosperidad compartida. De acuerdo con la Comisión para la Empresa y el Desarrollo Sostenible, cumplir los ODS abriría más de 13 000 millones de dólares en oportunidades de mercado en áreas como alimentación y agricultura, ciudades, energía y salud y bienestar, al tiempo que se resolverían retos básicos que afectan la calidad de vida de miles de millones de personas.

Por otro lado, la sociedad en general, las nuevas generaciones en particular y los inversores, demandan que las empresas se responsabilicen del impacto social y ambiental de sus actividades económicas, y les piden que contribuyan a una economía más alineada con el modelo de crecimiento sugerido por los ODS: una economía más incluyente que se preocupe por el planeta y las generaciones futuras, que genere mayor equidad y que no deje a nadie atrás.

Los argumentos no sólo éticos sino empresariales que movilizan cada vez a más empresas a dar pasos en esta dirección son muchos, y cada día más contundentes. Algunos de los beneficios que obtienen las empresas que se implican en lograr una economía más sostenible e inclusiva son los siguientes:

  • Ventaja competitiva que les refuerza en su posición de liderazgo en sus sectores: en estos casos, la generación de valor compartido o la sostenibilidad forman parte de la estrategia empresarial y, por tanto, son ejes clave de su ventaja competitiva.
  • Reputación positiva de marca: implicarse en lograr que la actividad empresarial sea más sostenible e inclusiva crea una imagen de marca positiva y mejora la aceptación, tanto para las empresas como para las comunidades con las que trabaja.
  • Mitigación de riesgos: vincular la estrategia con los retos y desafíos sociales del entorno en el que actúa, ayuda a cohesionar la actividad de la empresa con la sociedad y permite mitigar los riesgos de conflictos sociales asociados a una mala gestión.
  • Atracción de talento y retención de empleados: promover una política de gestión empresarial sostenible y responsable genera mayor aceptación por parte de los empleados y crea un sentimiento de pertenencia, que aumenta la atracción de los trabajadores.
  • Legitimidad en el mercado local o licencia para operar: adoptar este tipo de estrategias ayuda a las empresas que operan en mercados internacionales a ser mejor aceptadas y aseguran sus licencias para operar.
  • Estabilidad, calidad y productividad de la cadena de suministro: ayuda a promover la cohesión de la cadena de valor y mejora la calidad y la productividad de la empresa.
  • Diversificación de la cartera de productos y servicios: fomentar una economía inclusiva permite llegar a nuevos mercados y consumidores, así como generar nuevos productos y servicios.
  • Fomento de la capacidad innovadora de la empresa: trabajar en una triple línea de resultados, armonizando aspectos sociales y medioambientales con los económicos, así como incluyendo comunidades de colectivos vulnerables en los procesos de negocio, ayuda a fomentar la capacidad innovadora de la empresa, ya que obliga a adaptar las actividades económicas a nuevas circunstancias y a contextos donde la empresa no está habituada.
  • Valor frente a los grandes inversores: se ha generado un interés creciente para identificar inversiones en empresas que cumplan con criterios de sostenibilidad, social o medioambiental, ya que la evidencia demuestra que la correlación con mayor rentabilidad y longevidad es directa. Por otro lado, el volumen destinado a inversiones socialmente responsables crece de manera llamativa en todos los mercados.

Si quieres profundizar más sobre este tema, descárgate nuestro informe “Negocios inclusivos y empresas españolas. El momento de no dejar a nadie atrás”.